MONEDAS PRERROMANAS.

MONEDAS PRERROMANAS.
Moneda acuñada en época de la guerra de Sertorio (80-72 a.C.) o posterior. La ceca se identifica con la Varea de los berones, localizada en el norte de Varea (Logroño) en el yacimiento prerromano de la Custodia (Viana). En la Varea actual se asentó un enclave militar en época de Augusto, que adoptó el mismo nombre que el núcleo prerromano que tenía cerca.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Bufón es toda aquella persona que hace reír con su ingenio, sus gracias o sus desgracias. En un sentido histórico, los bufones, hombres o mujeres, muchas veces niños, enanos o personas deformes o grotescas, han ocupado un lugar privilegiado junto a reyes y poderosos.

Bufón

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Logo internacional del bufón como personaje de naipe.
Bufón es toda aquella persona que hace reír con su ingenio, sus gracias o sus desgracias. En un sentido histórico, los bufones, hombres o mujeres, muchas veces niños, enanos o personas deformes o grotescas, han ocupado un lugar privilegiado junto a reyes y poderosos. Sus habilidades cómicas en pantomimas y representaciones histriónicas o burlescas, su destreza en acrobacias, malabarismos y otros juegos, y muy en especial su privilegio ante los poderosos para decir lo que a nadie le estaba permitido pronunciar o reírse de quien nadie osaría hacerlo, han sido sus características principales.[nota 1]​ Se les concede el insólito mérito de humanizar al gran mandatario, haciéndole sentir, supuesta y temporalmente, como un mortal más.[1]​ En simbología el significado del bufón, como personaje dual, es tan ambiguo como cruel su origen en la historia de la Humanidad.[2]


Etimología y usos[editar]

El término bufón procede del idioma italiano, en concreto de las voces «buffone» y «buffo». La RAE, en un primer significado lo define como buhonero y, en una segunda acepción, como chocarrero, y también individuo que divierte a reyes y cortesanos, o simplemente truhán que se dedica a hacer reír. En francés tiene como par «bouffon» (con la misma raíz latina), en inglés «fool» ("loco") y en alemán «narr» ("engañar").[nota 2]

Historia[editar]

En Grecia y Roma[editar]

En la Grecia ateniense, los bufones compartían en los teatros las creaciones de Sófocles y de Eurípides.
En Roma, las obras de muchos autores cómicos y algunos pasajes de las de Marcial, Séneca y Suetonio -reflejadas en pinturas halladas en Pompeya- dan pistas sobre los gustos romanos por la figura del bufón. En Pompeya, en concreto, se han hallado vasos etruscos con figuras cómicas, en muchos casos deformes o monstruosas.
Hay noticia, un tanto fabulosa, de que el emperador Augusto hizo exhibir un joven llamado Licino que no tenía más de seis decímetros (poco más de medio metro) de altura, no pesaba más de 8 kilos y que, sin embargo, poseía una voz estentórea. Galba, Capitolino y Cecilio son nombres de famosos bufones satirizados por Marcial. Las rivalidades de Pilades y Batilio, dos mímicos famosos, alborotaron de tal manera el orden público que Augusto se vio obligado a desterrar al primero.
El mundo pagano legó los bufones al cristiano, pudiéndose seguir sus huellas en el Digesto, en Isidoro de Sevilla y otros historiadores de la época.

En Europa, del siglo V al XVIII[editar]

Ya en el siglo V, el oficio callejero del bufón se mezcló con el de los juglares; como tales, les correspondió el mérito de mantener y propagar a lo largo de toda la Edad Media el arte del títere y la marioneta.[3]
La continuidad de los bufones en los umbrales de la Edad Media la documentan noticias como la que informa de que Atila llevaba uno en sus correrías.[nota 3]​ En la Alemania caballeresca llegan a alcanzar el mito como en el caso de Kurtz van den Rosen, uno de los cómicos de Maximiliano, que penetró en la prisión donde estaba encerrado su amo, consiguiendo liberarle con lo que las crónicas llamaron valor y serenidad.
Algunos bufones llegaron a adquirir títulos de nobleza, aunque su existencia siempre estuvo sujeta a vicisitudes, como fue el caso del bufón de Margarita de Navarra que, tras gozar durante años del amor de la princesa, desaparecida su protectora, murió en la miseria.
Uno de los más célebres bufones de Francia fue Triboulet, en la corte de Francisco I, en cuyas supuestas desgracias se inspiró Víctor Hugo para hacerle protagonista de su drama El rey se divierte, sobre el que más tarde, a su vez, compuso Verdi su Rigoletto.
En España, los bufones menudearon en la corte de los Austrias, como dejó patente la galería de retratos pintados por Velázquez. Por su parte, escritores como Diego de Saavedra Fajardo, en sus Empresas, y Quevedo en sus Zahurdas, los describen alternativamente como afortunados cortesanos o como "espías públicos de los palacios y los que más estragan sus costumbres" (de los reyes).

En la pintura de Velázquez[editar]

Quizá el documento gráfico, psicológico e histórico que más información aporta sobre los bufones y su medio, en la España del siglo XVII, es la galería de retratos que Diego Velázquez hizo como pintor de las cortes de Felipe III y Felipe IV. Retratados con entrañable realismo, Velázquez llega a dotarles de una cierta dignidad. En la galería velazqueña de enanos y bufones de la corte de los austrias españoles, pueden verse: a Nicolasito Pertusato, el bufón italiano que no hacía gracia a nadie,[4]​ y a la enana Mari Bárbola, que se hicieron famosos por figurar retratados en primer término en Las Meninas; y a los que componen la siguiente galería:

En la dramaturgia[editar]

El bufón, como personaje cómico o tragicómico, está presente en casi todas las dramaturgias, y como el loco, es un ser marginal, cuyo discurso es escuchado y prohibido, deseado y nulo a la vez.[5]​ El Falstaff shakesperiano, heredado por Verdi y Salieri es "el principio orgíaco de la vitalidad desbordante, la palabra inextinguible, la revancha del cuerpo sobre el espíritu"; para Mauron es "el vértigo de la comicidad absoluta";[6]​ en la Commedia dell'Arte, el Arlequín encarna el triunfo del pequeño frente a los "dueños"; en la cultura popular, el bufón es el héroe de los pícaros, cronista de los acontecimientos como una parodia del coro clásico.
En este juego de antiguas y modernas definiciones del bufón, quizá una de las más acertadas haya sido la del filósofo Theodor Adorno: "En el parecido de los payasos con los animales se ilumina el parecido del hombre con el mono: la constelación animal-loco-payaso es uno de los fundamentos del arte".[7]

El bufón de Shakespeare[editar]

Con pareja sensibilidad a la de Velázquez, William Shakespeare retrató a uno de los más logrados bufones literarios en su tragedia El rey Lear, donde Bufón supera su dimensión dramática, y sus canciones e irónicas ocurrencias desvelan la lógica oculta de los acontecimientos (en una especie de «fatum» del alter ego del protagonista del drama).[8]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Volver arriba Revilla, Federico (1990). Diccionario de Iconografía. Madrid: Ediciones Cátedra. p. 70. ISBN 84-376-0929-1. 
  2. Volver arriba Cirlot, Juan-Eduardo (1991). Diccionario de Símbolos. Barcelona: Editorial Labor. p. 105. ISBN 84-335-3504-8. 
  3. Volver arriba Gómez García, Manuel (1997). Diccionario del teatro. Madrid, Ediciones Akal. p. 121. ISBN 8446008270. 
  4. Volver arriba Néstor Luján en su recreación literaria Los espejos paralelos. Barcelona, Editorial Planeta (1991); p. 213; ISBN 84-320-7037-8
  5. Volver arriba Pavis, Patrice (1996). Diccionario de teatro. Barcelona, Paidós Ibérica. pp. 58 y 59. ISBN 8449306361. 
  6. Volver arriba Patrice Pavis, "Diccionario del teatro", p. 58
  7. Volver arriba Adorno, Theodor (1974). Teoría estética. Madrid, Editorial Taurus. p. 163. ISBN 9788430611508. 
  8. Volver arriba Gómez García, Manuel, "Diccionario del teatro", p. 121
  • El contenido de este artículo incorpora material del Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano del año 1898, que se encuentra en el dominio público.

Notas[editar]

  1. Volver arriba Francisco de Quevedo, en una de sus muchas menciones al bufón y su trabajo, dejó escrito:
    "Costumbre antigua de príncipes, tener cerca de sí locos para su entretenimiento. Quizá permisión de Dios, para que si los cuerdos no les dijeren las verdades, se las digan los locos para su adiento y para confusión de los otros".

    Francisco de Quevedo
  2. Volver arriba Queda noticia —de difícil documentación— de que el origen del término en lengua romance pudo ser que entre las gracias de tales cómicos había una que consistía en llenar la boca de aire hinchando los carrillos y al recibir un bofetón de su compañero expulsarlo violentamente haciendo un ruido como de bufido, aunque es más probable que la cita se corresponda con la colección de gracias de los payasos.
  3. Volver arriba Según relato del historiador bizantino Prisco, novelado ya en el siglo XX por Géza Gárdonyi.

Enlaces externos[editar]

Saltimbanqui (del italiano saltimbanco y su plural saltimbanchi) se llama a diversos tipos de atracción de origen callejero.

Saltimbanqui

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Los saltimbanquis (Les Saltimbanques), pintado por Gustave Doré en 1874. Musée d'art Roger-Quilliot, Clermont-Ferrand.
Saltimbanqui (del italiano saltimbanco y su plural saltimbanchi) se llama a diversos tipos de atracción de origen callejero. El uso popular del término ha desplazado el significado del saltabanco (charlatán, vendedor), con acepciones más cercanas al de los volatineros y prestidigitadores que mezclados con cómicos, juglares y titiriteros, mostraban sus acrobacias entre canciones, farsas y otras actividades de muy variada naturaleza por plazas, palacios y otros escenarios improvisados, desde la Europa medieval.[1]


Tipología[editar]

Entre el saltimbanqui charlatán y embaucador de la plaza del mercado y el salto mortal del trapecista circense, se despliega una variada tipología, de la que pueden citarse:
  • Los saltadores a la balanza, acróbatas circenses que con mayor o menor fortuna suelen imitar todavía algunos muchachos en los columpios de los parques.
  • Saltadores en báscula sobre rueda, variante del ejercicio anterior pero sobre una rueda o rodillo que gira en libertad.
  • Saltadores con zancos, equilibristas circenses subidos en finos tablones o pilares de madera resistente, especializados en diferentes habilidades saltarinas.
  • Monos saltarines, animales adiestrados para hacer en las ferias toda suerte de cabriolas, saltos y demás monerías.
En el siglo XVII, el saltimbanqui respondía a una categoría inferior de los mimos bailarines de la comedia del arte, o al menos así lo relata un cultivado investigador italiano de la época:
Improvisaban teatros pintados con un carbón, donde interpretaban histriones de la peor especie, que hacían funciones en las plazas atrayendo a la plebe con la más grosera lubricidad tanto en las palabras como en los gestos (...) Paseaban a una pobre Primera Actriz, vestida de hombre, precedida por el tambor, para atraer gente a su obsceno espectáculo.
Perrucci, Andrea (1699): Dell'arte rappresentativa premeditata e all'improvviso[2]

En las artes[editar]

Detalle de un 'saltinbanqui' (torero acróbata) minoico en el fresco del salto del toro, en Cnosos. Museo de Heraklion.

Toreros de Cnosos[editar]

Uno de los más sugerentes precedentes de la imagen contemporánea del saltimbanqui pudo ser el acróbata minoico que salta por encima de un toro, tal y como se conserva en los frescos hallados cerca de Cnosos, en la costa norte de la isla de Creta.
Los destacados estudios de Arthur Evans,[3]​ director del Museo Ashmolean, propietario del palacio de Cnosos y director de la excavación, hablan de cow-boys, artistas de circo y toreros, obviando el puente histórico de los volatineros de la «commedia del arte» y los forcados portugueses del ruedo, o sus hermanos hidalguenses.[4]

Cómicos de Picasso[editar]

El conjunto de la obra de Pablo Picasso dedicada a diversos personajes de la comedia del arte y reunida con el título de Suite de los Saltimbanquis, ofrece una mirada poética de un mundo que debió de ser todo lo contrario. Desde sus cuadros del periodo rosa, como La familia de saltimbanquis (1905) o La mujer del acróbata (1904), hasta esculturas como la cabeza de El loco (cabeza de arlequín), modelada en barro tras una visita al Cirque Medrano; pasando por su variopinta serie de arlequines, polichinelas y pierrots, en la que se incluyen un par de famosos retratos de sus hijos Paulo y Claude.[5]
Otro de sus cuadros dedicados al tema, el titulado Los dos saltimbanquis, fue subastado por 71.400 euros en septiembre de 2013.[6]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Volver arriba Diccionario Enciclopédico Abreviado. Espasa-Calpe, Madrid 1957; tomo VI, p. 1324
  2. Volver arriba Fernández Valbuena, Ana Isabel (2006). La Comedia del Arte. Madrid, Ediciones Fundamentos. p. LXXV. ISBN 8424510739. 
  3. Volver arriba Evans, Arthur John (1930). Volumen III: La gran época de transición en las secciones norte y este del Palacio.
  4. Volver arriba Forcados lusitanos en México. Consultado en enero de 2014
  5. Volver arriba El mito de la Comedia del Arte en el siglo XX. Canal UNED Consultado en enero de 2014
  6. Volver arriba Noticia de la subasta de Los dos saltimbanquis. Consultado en enero de 2014

Enlaces externos[editar]

Un circo es un espectáculo artístico, normalmente itinerante, que puede incluir a acróbatas, contorsionistas, equilibristas, escapistas, forzudos, hombres bala, magos, malabaristas, mimos, monociclistas, payasos, titiriteros, tragafuegos, tragasables, trapecistas, ventrílocuos, zanqueros, adiestradores de animales y otros artistas.



 
 

Circo

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Circo tradicional.
Trapecistas en Circo Americano.
Un circo es un espectáculo artístico, normalmente itinerante, que puede incluir a acróbatas, contorsionistas, equilibristas, escapistas, forzudos, hombres bala, magos, malabaristas, mimos, monociclistas, payasos, titiriteros, tragafuegos, tragasables, trapecistas, ventrílocuos, zanqueros, adiestradores de animales y otros artistas. Es presentado en el interior de una gran carpa que cuenta con pistas y galerías de asientos para el público. Las pistas de los circos suelen ser áreas circulares donde se presentan las funciones; por consiguiente, el circo de tres pistas es considerado más atractivo por la variedad de espectáculos que se disfrutan al mismo tiempo.
En la actualidad existen circos estables y fijos geográficamente, y algunos de estos no poseen actos que incluyan animales, pero en muchas ocasiones el circo continúa con su carácter pasajero, lo cual puede ser anunciado por un desfile, avisando que el circo va llegando al poblado.
Hoy en día las artes circenses no son únicas de las pistas del circo, sino que también son empleos y subempleos desempeñados en otros lugares, dígase en las avenidas de una ciudad.
En Argentina se dio una variante de este género artístico, denominada «circo criollo». Surgida entre 1840 y 1866 en los alrededores de la ciudad de Buenos Aires, difundió principalmente el género gauchesco a través de danzas y canciones.


Historia del circo[editar]

Payasos de circo.
Chichimecos (zancudos) de circo.
El circo representa una importante parte de la cultura humana, una noble empresa construida a lo largo de muchos siglos, prácticamente desde que el hombre empezó su cultura―. (Eduardo Murillo en Jané et al, 1994: 35).
Antes de continuar, conviene mencionar que la acrobacia, así como el malabarismo, el contorsionismo, y otras prácticas corporales que actualmente se asocian al universo circense, son expresiones humanas (prácticas) anteriores a los propios conceptos de «circo» o de «artes del circo» (CNAC, 1998: 40).

Antigüedad[editar]

La historia del circo se remonta al legado cultural dejado por algunas de las civilizaciones antiguas, desde el lejano oriente (China, Mongolia, India, etc.), hasta el occidente próximo (Grecia, Roma, Egipto, etc.). En estas sociedades, aproximadamente 3000 años atrás, algunas de las actividades que hoy relacionamos como parte del contenido circense, como la acrobacia, el contorsionismo o el equilibrismo, tenían una utilidad altamente relacionada con la preparación de guerreros, con los rituales religiosos y con las prácticas festivas (Viveiro de Castro, 1998).
De acuerdo con los antropólogos Blanchard y Cheska (1986: 67), la práctica de la acrobacia se remonta a la cultura mesopotámica, con un pasado de más de 3000 años. En ese momento, según estos autores, el acróbata competía «consigo mismo, con las fuerzas de la naturaleza y con sus propios compañeros de tribu» (op. cit.: 87).
Paralelamente en China, el «arte acrobático», o simplemente la acrobacia, «tiene una historia milenaria», superior a los 2000 años, conforme prueban los hallazgos arqueológicos. Según los apuntes de David Marfil (2004), unas de las pruebas más antiguas de la existencia del circo es un grafiti encontrado en Egipto en la tumba de Ben Hassan con fecha aproximada de 2040 a. C.
Tal y como señalan De Blas y Mateu (2000), en el antiguo oriente (3000 años atrás aprox.), los malabaristas y acróbatas ya viajaban juntos en troupes, utilizando todo tipo de objetos, tales como armas (instrumentos típicos de las artes marciales), juguetes infantiles (diábolo, bastón del diablo), utensilios domésticos (jarrones de porcelana), que lanzaban y recibían con diferentes partes del cuerpo, por ejemplo.
Por otro lado, en Grecia, los gladiadores en su búsqueda particular por demostrar gran fuerza, realizaban juegos malabares con objetos de gran porte (en su mayoría pesados), como las ruedas de los carros, por ejemplo. En la cultura griega, y en otras del mismo período, las mujeres también «malabareaban», como se puede apreciar en algunas ánforas y jarrones griegos o en los grabados de las tumbas egipcias. Además, en otras civilizaciones antiguas, como la China y otras de la América Central y del Pacífico Sur, las mujeres también participaban de este tipo de actividades, como bien ilustra el famoso caso de las islas Tonga (Pacífico Sur), donde las niñas (solamente mujeres) hacían, y todavía hacen, malabarismos con grandes nueces denominadas tui tui, y donde el éxito de su acto malabarístico tiene consecuencias sociales importantes, respecto al matrimonio, a las posibilidades de ascensión social, etc. (op. cit.). Con los primeros viajes a América llegaron noticias de las costumbres aborígenes, como en el caso de los Aztecas, especializados en el antipodismo (malabares con los pies), y los Shoshoni del Sur de California, donde los malabares hacían parte de los juegos de los niños como por ejemplo en carreras de velocidad mientras manipulaban tres pelotas (op. cit.).
Con todo, fueron los romanos que en la antigüedad dieron el nombre «circo» a las actividades de entretenimiento, o mejor dicho, a los espectáculos públicos. Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (1992: 480), el circo era «el lugar reservado entre los romanos para algunos espectáculos, especialmente para las carreras de carros y caballos. Tenía comúnmente forma de paralelogramo prolongado, redondeado en uno de sus extremos, con gradas alrededor para los espectadores». Además de las carreras, en el circo romano, los desafíos concentraban los duelos de vida y muerte, entre hombres y animales.

Edad media hasta la actualidad[editar]

Escenas del circo, 1891.
Tras la decadencia de estas civilizaciones antiguas, principalmente las occidentales, las artes corporales (teatro gestual, danza, gimnasia y circo) se «eclipsaron», perdiendo su interés entre la población. Posteriormente, en la Europa de la Edad Media, las artes corporales empezaron a recobrar su espacio, volviendo poco a poco a la realidad ciudadana. Pero fue en el Renacimiento, cuando los artistas circenses volvieron a tomar los pueblos, las calles de muchos países europeos, ampliando el estatus, social de dicha cultura. De acuerdo con Soares (1998: 55), el circo en el Renacimiento deslocava os habitantes das vilas e cidades das rotinas binárias do trabalho e do descanso, consolidando en una práctica que rompía con el orden institucional, divergía del concepto utilitario y visaba sobre todo a diversão, la risa descomprometida de la función educativa, buscando encantar y entretener el público. Era un arte del entretenimiento.
En este período las «troupes de saltimbanquis» ya incluían en sus espectáculos la música, el baile, los cuentos populares, las narraciones épicas, los títeres, además de las habilidades clásicas como la acrobacia y los malabares (De Blas y Mateu, 2000).[1]​ En este momento imperaba una forma «libre» de exploración de las posibilidades corporales (Annie Fratellini en Unesco, 1988: 27). En muchos pueblos se llegaba a acoger a los artistas itinerantes, ofreciéndoles un lugar para presentar sus espectáculos, como atracción de los acontecimientos públicos importantes. De forma lenta, pero sólida, se pudieron formalizar itinerarios, caminos por los cuales miles de artistas solían pasar durante todo el año.[2]
En la opinión de Coasne (2004: 41), el circo contemporáneo se caracteriza por una mezcla de prácticas, de las cuales podemos destacar la música, el teatro, la pantomima, la acrobacia, la gimnasia, etc. Se trata de un modelo artístico de circo, en el que la técnica está al servicio del arte, de la expresión.
El primer circo moderno fue inaugurado por Philip Astley en Londres, Inglaterra el 9 de enero de 1768.

Controversia[editar]

Domador de leones.
Las deformaciones o condiciones especiales en animales o en humanos, eran parte de un espectáculo mórbido que, peyorativamente, se refería como fenómenos (freak show). Un caso famoso fue el del «Hombre elefante» (1862-1890). Aunque vetados en muchas partes del mundo, en algunas otras, estos espectáculos continúan en una forma separada y paralela a algunas ferias o carnavales.
Respecto a los derechos de los animales, son numerosas las ONG de defensa de los derechos de los animales, ciudadanos y colectivos sensibilizados en el tema, como el de veganos que no sólo critican duramente el trato que se le da a los animales que son empleados en algunos circos, sino que desaprueban el hecho de sacar a los animales de su hábitat natural contra su voluntad, encerrarlos y usarlos como objetos para entretener. Por ello, hacen campaña para pedir a la gente que no vaya a circos en los que se haga uso de animales. En España, dicha polémica cobró protagonismo al denunciarse el estado de los animales en el circo del domador Ángel Cristo.[3][4]
También se denuncia que conductas que en muchos circos se ven habitualmente, como los animales enjaulados que no paran de dar vueltas o los elefantes que mueven la cabeza de lado a lado continuamente, son muestras de los trastornos psicológicos acarreados a estos animales por la vida en el circo. Por ello, en algunos países se ha prohibido el uso de determinadas especies, como en la India, donde en 2009 se prohibió el uso de elefantes tanto en circos como en zoológicos,[5]​ o en otros, como Canadá, Suecia, Dinamarca, Bolivia y México,[6]​ además de en diversas ciudades de otros estados, donde está prohibido el uso de cualquier animal en los circos.[7]
En México, en los últimos años ha permeado en sectores de las sociedades urbanas una nueva concepción del lugar que ocupan los animales en su relación con el ser humano. Movimientos y organizaciones no gubernamentales pro animales, así como los “eco filósofos”, han recuperado parte de la visión de las comunidades campesinas sobre la importancias de la preservación de todas las especies en su espacio natural. Intentan revertir la posición de superioridad del ser humano frente a todas las especies, lo que ha llevado, incluso, a utilizarlos para el simple regocijo y entretenimiento, dejando de lado las necesidades de los propios animales.
Es por esto que recientemente se promulgaron nuevas leyes y se realizaron adecuaciones a las ya existentes, que prohíben, so penas fuertes, la crueldad y el maltrato hacia los animales. Una de las reformas con más repercusión fue la Ley General de Vida Silvestre.
Reformas a la Ley General de Vida Silvestre
"En diciembre de 2014, la Cámara de Diputados de México aprobó la reforma a la Ley General de Vida Silvestre, la cual prohíbe el uso de animales silvestres, tales como felinos, elefantes o primates, en espectáculos en todo el país, particularmente en circos".[8]​ "La reforma modifica algunos artículos de las leyes generales de Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente y de Vida Silvestre para establecer expresamente la prohibición de que los circos usen animales silvestres".[9]
La Ley General de Vida Silvestre contempla que:[10]
-El artículo 78 es el que establece la prohibición para que los circos usen animales en sus espectáculos.
-La fracción XXIV del Artículo 122 considera como infracción la realización de actos que contravengan las disposiciones de conservación de vida silvestre fuera de su hábitat natural establecidas en la ley.
-El artículo 127 plantea que quien cometa dicha infracción se hará acreedor a una multa de 50 a 50 mil veces el salario mínimo, lo que equivale actualmente a entre tres mil 364 pesos y hasta tres millones 364 mil.
El 8 de julio de 2015, dicha reforma entró en vigor, obligando a los dueños de los circos a reubicar a los animales usados en los espectáculos. Esto significó un problema adicional: la nueva ley no contemplaba la creación de refugios para los animales ya presentes en los circos, ni obligaba a las instituciones gubernamentales a protegerlos. A partir de las críticas surgidas en medios de comunicación, el gobierno dio respuestas parciales e insuficientes, a decir de las organizaciones. El precio de venta puesto a los animales y la gran cantidad de ejemplares explotados, rebasaron la capacidad de santuarios y zoológicos para protegerlos.[8][10][9][11]

Circos y país de origen[editar]

Grand Chapiteau del Cirque du Soleil montado en la ciudad de Barcelona en septiembre de 2008.
Elefantes en Circo Americano.

España[editar]

Chile[editar]

México[editar]

Argentina[editar]

Otros lugares del mundo[editar]

Festivales de circo[editar]

España
Desde 2008 se celebra en el Teatro Circo de Albacete el Festival Internacional de Circo de la ciudad, único en su tipo en España.[15]
Argentina
En mayo de 2014 se celebró la sexta edición de Buenos Aires Polo Circo. Dicho evento celebra a través de diversas funciones y espectáculos, realizados por compañías nacionales e internacionales el arte circense. Dicho evento tiene su sede en Combate de Los Pozos y Av Juan de Garay, Distrito Federal, Buenos Aires. Y a su vez se realizan funciones en diferentes plazas, centros culturales, teatros, museos, y escenarios montados en la ciudad porteña. Durante dicho evento se realizan también talleres, charlas y capacitaciones a cargo de diversos formadores nacionales e internacionales.[16]

Artistas de circo célebres[editar]

Circus (‘El circo’, 1913), de August Macke, 47 × 63,5 cm; en el Museo Thyssen Bornemisza.

Lista de artes circenses[editar]

Payasos en el Circo Americano.

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Volver arriba Villarín García (1979: 142) relata que la entrada de artistas titiriteros, acróbatas, «jugadores de manos», amaestradores de animales, en fin, de las primeras personas que dieron origen al circo español, a partir del año 1100 provenientes del norte de Europa. Según el autor, la simplicidad de la vida en el pueblo y en las pequeñas villas, provocaba el «asombro» con las performances de estos artistas itinerantes.
  2. Volver arriba Estos itinerarios, se asemejan con los «circuitos» de festivales y concursos circenses que existen en la actualidad europea.
  3. Volver arriba «Ángel Cristo pierde la custodia del tigre y de los leones», artículo en el periódico El Mundo (Madrid) del 9 de marzo de 2000.
  4. Volver arriba «Pasean elefantito en malas condiciones como reclamo del circo Ángel Cristo», artículo en el sitio web Ánima Naturalis.
  5. Volver arriba «India prohíbe elefantes en zoos y circos», artículo en el sitio web Libera a Susi.
  6. Volver arriba Associated Press (31 de julio de 2009). «Bolivia bans use of animals in circuses». Consultado el 31July2009. 
  7. Volver arriba A fondo. Antena 3. 18 de febrero de 2009.
  8. Saltar a: a b http://www.telesurtv.net/news/Insolito-En-Mexico-sacrificaran-unos-4-mil-animales-de-circo--20150322-0038.html.
  9. Saltar a: a b http://mexico.cnn.com/nacional/2015/01/09/el-gobierno-echa-a-andar-la-reforma-que-prohibe-animales-en-los-circos
  10. Saltar a: a b http://www.animalpolitico.com/2015/07/a-partir-de-manana-entra-en-vigor-la-ley-que-prohibe-animales-salvajes-en-circos/
  11. Volver arriba http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/146_260115.pdf
  12. Volver arriba El Price inicia la temporada con la pluralidad del ciclo "4 miradas de circo" Público 18 de septiembre de 2007
  13. Saltar a: a b «- EL MUNDO | Suplemento Crónica 477 - El triste final del circo de los muchachos». www.elmundo.es. Consultado el 2017-10-31. 
  14. Volver arriba «El ocaso corrupto de Benposta, un oasis de libertad durante el franquismo». eldiario.es. Consultado el 2017-10-31. 
  15. Volver arriba «1r Festival Internacional del Circo Ciudad de Albacete.». 
  16. Volver arriba http://festivales.buenosaires.gob.ar/es/polocirco

Enlaces externos[editar]

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